miércoles, 4 de diciembre de 2013

Apuntes sobre la ideología reaccionaria

La actual fase imperialista del capitalismo, es también la fase terminal y última del sistema de explotación basado en la obtención de plusvalía. Asistimos pues en la actualidad no sólo al desarrollo en más alto grado que el capitalismo monopolista ha podido llegar, sino también al mismo tiempo al proceso de su precipitación y caída producto de las agudas contradicciones de clase que el sistema ha engendrado y que es impotente para contener o minimizar.
Contradicciones que ponen a los trabajadores y pueblos del mundo al frente de la iniciativa de lucha y transformación social y que también se manifiestan con suma nitidez en el seno de la oligarquía financiera mundial al promocionar la guerra de intereses por sus negocios y agudizar notablemente las disputas por apropiarse de la plusvalía mundial.
En este marco de crisis donde las instituciones estatales, la representatividad, la economía, los gobiernos al servicio de los monopolios, los medios de engaño, etc., es decir su dominación, están cuestionados desde las masas del mundo, al tiempo que se exacerban sus pretensiones de permanencia como sistema en un marco de disputas de fracciones de la oligarquía que predeterminan, día a día, sus conductas más reaccionarias y destructivas.
El capitalismo no es un sistema basado en el desarrollo de la humanidad sino en el desarrollo de la ganancia, por lo tanto la humanidad representa un medio por el cual obtenerla. La obtención de la ganancia es producto de la superexplotacion de la clase obrera mundial, por lo tanto el ser humano no es para el capital más que un objeto subalterno de sus ambiciones, de allí que no tenga empacho en la destrucción de la vida y la naturaleza por medio de guerras.
Contradictoriamente el desarrollo de la producción se ha socializado a niveles nunca antes vistos, cuyas consecuencias trascienden el marco de sus propia capacidad de contención de la oligarquía que ve azorada como el despliegue de las fuerzas productivas, que contradictoriamente produce su propia destrucción, están rompiendo con las relaciones de producción que se expresan en el cuestionamiento a todo, que se mencionaba más arriba.
El acento está puesto en que la producción de plusvalía capitalista necesita de una enorme socialización de la producción pero no de las consecuencias que ello trae para el propio sistema de dominación. Necesita del trabajo social y colectivo pero no de seres humanos actuantes y pensantes; necesita instalar regímenes más fascistas en las fábricas; necesita preservar la esclavitud asalariada de un modo más virulento; necesita más centralización política para el disciplinamiento social, etc.
En este escenario de precipitación del sistema producto de la consolidación de la lucha de los pueblos del mundo por una vida digna, la oligarquía en su crisis, agudiza todos sus paradigmas ideológicos tratando de sostener sus fundamentos de clase, tratando de preservar el marco de dominación cuestionado.
Para la ideología del sistema el ser humano es un objeto de consumo en un doble aspecto, consumo de su fuerza de trabajo y consumo de los medios y condiciones con los que el sistema pretende retroalimentar su permanencia. Es decir, consumo de su ideología y su modo de ver como clase.
Como no puede obviar el trabajo social, pretende hacer social el modo de vida capitalista, pero no desde la riqueza que poseen los propios burgueses, –cosa de por si fantasiosa- sino de hacer del modo de consumo de la clase explotadora la forma de vida de los explotados. Bajo esa lógica, no tener vivienda o no poseer un vehículo está visto como un fracaso individual.
Ésa concepción ideológica pretende ir por fuera de los resultados históricos. El  individualismo, la moda, los estereotipos sociales de cómo debe ser el hombre, el matrimonio, la mujer, los niños, la educación, el deporte, la actividad social, la política, la representación, los sindicatos etc., etc.,  pretenden arrinconar al ser humano en las antípodas de su ser social.  
Subsumido en su crisis, en la anarquía de su propias condiciones y contradicciones todas estas cuestiones se vuelcan en tropel desde los medios yendo a contramarcha de la realidad que las propias masas populares viven en carne propia. En el afán de machacar que este sistema ofrece un mundo de oportunidades para millones y que todos pueden vivir en plenitud, mienten descaradamente.
La ideología burguesa es tan pérfida que aún a costa de reconocer toda la dramática situación de vida contra la que luchan los pueblos, alardean de la libertad que da el capitalismo al pueblo por oposición a la no libertad que en un sistema social superior como el socialismo, afirma que no pueda existir.
Frente a la carencia de políticas y de un norte político que unifique sus intereses como clase, salvo el sostenimiento a sangre y fuego del propio sistema capitalista, y sumergidos en el descontrol de su propia impotencia, la cuestión de la libertad adquiere relevancia no en el sentido del desarrollo pleno del ser humano sino desde su óptica de clase. La libertad de hacer lo que quieran para obtener ganancia. De allí la libertad de producir droga y comercializarla, la libertad de explotar, la libertad de echar trabajadores, la libertad de aumentar los precios, la libertad de hacer guerras y vender armas, la libertad de prostituir niñas, de hacer morir de sed a millones por falta de agua, de alimentos de vivienda, etc.
Para la oligarquía financiera la libertad tiene esta determinación; la posibilidad de hacer sus negocios a costa de la vida de millones y la libertad de realizar sus negocios es, sin duda, la anarquía que se manifiesta en las condiciones de vida que el capitalismo ofrece, es decir, sumisión de la mayoría en beneficio de la minoría.
La ideología dominante por más que quiera la clase en el poder, no puede más que enredarse en su propia maraña de mentiras, pues la realidad de lucha está marcando el rumbo. La democracia directa y la autoconvocatoria crean, desde el seno mismo de los pueblos, herramientas como los comités de base o comités fabriles que superan históricamente por ser colectivas (y por unificar en su seno, el  análisis, las decisiones y la ejecución de las acciones que lleven a la solución de los problemas) las herramientas tradicionales y las formas de resolución de problemas que el sistema capitalista ha desarrollado a lo largo de su historia. Éstas son formas colectivas que se corresponden con la producción social que ya no pueden ser dominadas, ni desestimadas por el enemigo.
La libertad producto de lo que se sabe qué hay que hacer para resolver los problemas, es la libertad colectiva y es la práctica social que gana y gana más lugar en estas condiciones de putrefacción del sistema capitalista. Es, al mismo tiempo, la organización política de las fuerzas populares y de los trabajadores que conquistan esa libertad no por la gracia del sistema, sino por la acción de la lucha permanente y de años de experiencia política conquistada.
El poder que emana de estas decisiones se constituye como la forma de poder político de los trabajadores y el pueblo, son el germen del Estado revolucionario, sus instituciones de poder frente al enemigo. Son las expresiones no sólo de la decisión política sino, por ello mismo, de la conquista de un grado de libertad que atenta contra la dominación monopolista, pero también la emanación de una desestimación de la ideología dominante que ya no sólo está rompiendo con el engaño sino con los preceptos capitalistas y sus condiciones materiales que les dan origen.

1949-2013 Compañero Oscar Antonio Frías: ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

El día viernes despedimos al compañero Oscar Antonio Frías, quien fue llamado Marcos en la década del ‘70, como nombre de guerra dentro de las filas del PRT y el ERP.
A través de esta nota en nuestra página, queremos rendirle un homenaje a quien luchó hasta el último día de su vida por la causa de los pobres y los explotados de nuestra Patria. Porque Oscar, luego de afrontar una dura enfermedad, que lo llevó a dejar físicamente la vida, se fue sin ningún tipo de privilegios, luego de que a lo largo del último período de gobierno Kirchnerista haya rechazado todo tipo de propuestas para que abandone sus convicciones a cambio del dinero sucio de la política burguesa.
Oscar nació en 1949 en Tucumán, en la localidad de Graneros. Pero si bien su familia era toda de La Cocha, él nació en otra ciudad, porque su madre lo parió en el surco cuando con toda su familia estaban de peones golondrina pelando caña. Lamentablemente a los 5 años de edad se le muere el padre y él de muy chico, tuvo que trabajar para afrontar la economía familiar con sus 5 hermanos. Entraba a las 4 de la mañana a pelar caña hasta las 8 de la mañana, para luego ir a la escuela, para llevar el plato de comida. Así fue adoptando un profundo odio de clases, al ver tanta pobreza y tanta injusticia patronal contra su familia y el resto de sus pares.
Luego trabajó de tabacalero hasta que tuvo que entrar al servicio militar. Allí en el camino al cuartel conoció al Robi Santucho, al Gringo Mena y al flaco Carrizo, que estaban trabajando de albañiles en las cercanías del cuartel. Hasta que un día dejó de verlos porque se había llevado a cabo la expropiación al Banco Comercial del Norte, por el ERP, allá por los años 70.
Luego de su incorporación al PRT-ERP, y su actividad revolucionaria, cae preso en el 71 luego del asalto a un camión repartidor de leche que tenía como destino distribuir sus productos en las barriadas pobres de Tucumán. Tras pasar por la jefatura de policía local, lo llevan al penal de Villa Urquiza, donde junto a sus compañeros planean la fuga del penal, donde se escapan 17 compañeros, pero él con otro compañero no logran hacerlo ya que un guardia les juega una mala pasada y tira las llaves que le permitían su liberación por un ventiluz, teniendo que retroceder al penal en medio de la balacera que les llegaba de las garitas de los guardias del penal.
Luego es trasladado al penal de Rawson, donde no pudo participar de la fuga en el año 72, ya que dos semanas antes es nuevamente devuelto al penal de Villa Urquiza, para ser juzgado. Y en Mayo del año 73 sale en libertad, tras la ley de amnistía.
En los siguientes años siguió luchando hasta que tuvo que irse de Tucumán tras la fuerte persecución de la triple A y la dictadura.
Amigo de Ramón Rosa Giménez y de su hermano, y recordado como un excelente compañero, hoy nos deja físicamente, pero quedan en todos nosotros sus enseñanzas y su enorme experiencia de combate y de lucha contra el capitalismo.
Su féretro fue despedido como él lo quiso, envuelto en la gloriosa bandera del ERP. Y desde ya nuestro partido homenajeará su historia siguiendo su ejemplo de lucha.
¡¡COMPAÑERO OSCAR ANTONIO FRÍAS, HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!

La lucha salarial se coloca nuevamente en el centro de la escena política

Entramos en la última parte del año y el mes de noviembre se recalienta, no sólo porque comienza a aumentar la temperatura cuando se acerca el verano, sino también, porque preanuncia que el nivel de conflictividad salarial comenzará a hacer “ruido” en todo el país. Los niveles que han alcanzado los aumentos de precios, en absolutamente todos los productos y de forma ininterrumpida, desintegran los ingresos del trabajador, empeorando aún más sus condiciones de vida. No hay plata que alcance, y cada día se suman mayores postergaciones. Mientras la burguesía se debate en ver cómo y cuándo regresa la presidenta (sumida como clase en una profunda crisis política), los problemas se suceden y la sensación generalizada en el pueblo es que lo único que están haciendo es patear los problemas para adelante. “Soluciones” nadie espera, mejor dicho, lo que se espera es más apriete. Por eso, la lucha de clases, no les dará respiro, anclada en un creciente estadío de luchas y movilizaciones por diferentes conflictos, especialmente laborales. La burguesía comenzará (nuevamente) a padecer los cimbronazos de la lucha salarial. El ánimo social está particularmente caldeado (en un momento particularmente sensible para todos como lo es el fin de año) debido a las políticas de ajuste e inflación del gobierno de los monopolios, que agrava sin duda la situación salarial de todos los trabajadores; ya que, sumado a los enflaquecidos sueldos, los aumentos indiscriminados de los precios desintegran la economía de las familias de punta a punta del país. Un “debate” que desde el poder se pretendía patear para marzo, con las consabidas “paritarias” amañadas por arriba entre representantes de una misma clase (gobiernos, empresas y sindicatos), comenzará a explotarles en la cara hoy, porque la cosa no da para más. Como siempre, los monopolios y su gobierno intentarán ponerle “paños fríos” al tema, argumentando una serie de incongruencias que sólo buscarán mantener sus ganancias a costa de la explotación de los trabajadores y de la plusvalía que de ello obtienen. Reivindicaciones trascendentes, como la derogación del impuesto a las ganancias, la recuperación de la asignación familiar para todos los trabajadores, el 82% móvil para los trabajadores jubilados, y aumentos salariales que nos permitan no sólo recuperar lo que ya venimos perdiendo, sino además, arrebatarle parte de sus ganancias a los monopolios, pasan a ocupar nuevamente el centro de la lucha política. Este 2013 termina mostrando una situación política y económica muy clara: bolsillos completamente empobrecidos, ganancias millonarias para los monopolios, un gobierno servil a esos intereses, intentando distraer la atención de los argentinos montando su circo (“pan”, no) y aprovechando cada mínima situación para instalar debates que no ponen sobre la mesa, los verdaderos intereses de la clase trabajadora y el pueblo. Por debajo y por fuera de todo este circo que monta la presidenta y su gobierno, la lucha de clases crece día a día, la unidad de la clase obrera y el pueblo movilizado se fortalece, y da el puntapié para que en la calle, con movilizaciones y unidad, mostremos la bronca de clase desatada por las políticas del gobierno de los monopolios.

Los pueblos muestran la decisión de no permitir que la crisis sea descargada sobre sus espaldas


Las negociaciones entre Irán y el llamado G5+1 (EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia, China, más Alemania) sobre el programa nuclear del país asiático venían avanzando (supuestamente) hasta que el “diablo metió la cola”. Francia sorprendió con una posición repentina que cuestiona las garantías iraníes; repentina pero no inexplicable: el presidente de Francia Francois Hollande está haciendo buena letra ante su próxima visita oficial a Israel.
Casi al unísono, el presidente de Israel, Simon Peres, se mostró muy satisfecho de que esto ocurriera. “Las potencias no llegaron a un acuerdo con Irán, y mejor así” declaró Peres. Esta clara posición israelí en contra de un acuerdo diplomático con Irán cuenta con el aval de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Semejante coincidencia junta a los aliados incondicionales de Estados Unidos en esa zona del planeta, precisamente contra su histórico aliado y se producen en un momento de cambios muy profundos en la región de Medio Oriente.
Las negociaciones diplomáticas en curso están encabezadas por Estados Unidos, que reestablece relaciones con Irán después de más de 20 años, cuando el triunfo de la revolución iraní en 1979. Este cambio en la política exterior norteamericana está enmarcado en un cambio más grande que se viene produciendo ya hace más de una década: los Estados Unidos han orientado la producción de petróleo y gas hacia las nuevas tecnologías llamadas de fractura hidráulica, por lo que pone centro más en este desarrollo que implica una creciente disminución de la dependencia del petróleo convencional, lo que sostenía la hasta ayer inquebrantable alianza con las monarquías sauditas y con Israel, este último como enclave militar estratégico de Estados Unidos en la región. Este proceso configura un enorme cambio, en el que países como Rusia y China comienzan a tallar (tal como se vio en la crisis siria, cuando se frustró una intervención militar directa de las potencias) y entonces los antiguos aliados ya no lo son tanto y los naipes comienzan a barajarse nuevamente.
La posición de Israel y de los jeques va más allá de la oposición o el temor a Irán. Se está discutiendo la reconfiguración del esquema trazado luego de la Segunda Guerra mundial, con todo lo que ello implica. Jack Straw, Miembro del Parlamento y ex ministro de Asuntos Exteriores del Partido Laborista británico declaró: “Los grupos que desarrollan políticas en favor de Israel, como el AIPAC, trabajan con fondos ilimitados para desviar la política de EE.UU. en la región”.
En este marco, las posiciones guerreristas de sectores de la oligarquía financiera mundial intentan (así como lo hicieron con Siria y, unos meses antes, con Corea del Norte) producir una derrota de la vía diplomática y forzar un enfrentamiento militar que ellos consideran necesario para “resolver” la crisis mundial que afecta a todo el sistema capitalista mundial. Su margen de maniobra es muy acotado; en todos los países, incluido Israel, las posiciones a favor de la guerra son minoritarias. Sin embargo, estas posiciones existen y seguirán existiendo agazapadas y siempre dispuestas a dar el zarpazo.
Los pueblos del mundo están movilizados y condicionan las políticas del imperialismo mundial. Cada país involucrado tiene en su población no solamente el rechazo masivo a la guerra; también deben lidiar con los reclamos y las luchas contra las causas y los efectos de la crisis capitalista. El tablero mundial es uno cuando la dominación corre por caminos despejados y otro absolutamente distinto cuando las aguas de la lucha de clases agitan la rebelión de los pueblos que muestran la decisión de no permitir que la crisis sea descargada sobre sus espaldas.
En este terreno, de disputa interimperialista aguda, juega un papel preponderante la situación de masas descripta y las posiciones revolucionarias deben ser cada vez más claras y contundentes; el terreno para que crezcan las ideas de la revolución social es más que fértil y deben comenzar a ser un factor más de desequilibrio en la contienda de clases internacional.

Sólo los trabajadores podemos poner fin al asesinato laboral

Se mata con una bala de arma de fuego, u obligando a realizar tareas peligrosas sin tomar las medidas que evitarían el riesgo de vida de quien las ejecuta. También se mata en cuotas deprimiendo y acortando la vida en forma abrupta mediante la superexplotación.
El hecho mismo de sostener esta organización social capitalista que obviamente está fundada en la obtención de ganancias y no en la satisfacción de las necesidades y aspiraciones de los seres humanos, constituye la clave de todas estas formas de asesinato que ejecuta la burguesía decadente, corrompida y en descomposición.
Ayer, murió en la ciudad de Rosario, otro trabajador que realizaba tareas sin las medidas de seguridad que la empresa debería haberle provisto.
El obrero contaba con 22 años de edad, se llamaba Edgardo Pérez, y sus compañeros desesperadamente trataron de sacarlo de la sepultura de una montaña de tierra que cayó sobre su cuerpo al desmoronarse una barranca del Río Paraná. Además, la tarea se llevaba a cabo luego de las recientes lluvias abundantes que cayeron sobre la zona y que hacían previsible el desenlace.
Pero las urgencias de los negocios y el recorte de costos no entienden de seguridades ni de vidas e integridad humanas. Ésa es la ley del valor que rige las relaciones laborales en esta sociedad.
En el período 2006 – 2007, se produjeron 680.871 accidentes laborales; y el total de fallecidos por la misma causa, por año, asciende a la escalofriante cifra de 1.020 trabajadores, es decir 3 trabajadores por día. De enero a agosto del 2012 fueron 541.144 los accidentes laborales con “tan sólo” 303 muertos y 2.478 heridos graves. Estas son las amañadas estadísticas que publica la burguesía (ver nota de fecha 27-10-2013 en esta misma página).
Hace unos días atrás, un obrero de Acindar, en Villa Constitución, murió por las mismas causas: la reducción de costos, la inseguridad laboral y la superexplotación.
Allá, la empresa, el Estado y el sindicato, reaccionaron de la misma manera que lo hacen hoy acá con esta nueva muerte y con todas las muertes que se vienen acarreando en esta lucha de clases, lloran cínicamente sobre los cadáveres o las mutilaciones poniendo sus caras más falsas e hipócritas. Pero, luego se sigue con la misma mecánica: la empresa no provee seguridad para los trabajadores, el Estado hace la vista gorda o más bien tapa las carencias y el sindicato no se da por enterado.
Las comisiones de seguridad mixtas (formadas por el Estado, la empresa y el sindicato), obviamente no son mixtas ya que en ellas sólo está representada la parte patronal aunque algunos componentes tengan caretas sindicales. No sirven de nada y lo único para lo que se utilizan es para intentar crear la ilusión de que alguien controla las medidas de seguridad.
Así como la seguridad urbana depende del propio pueblo y no puede quedar en manos de la policía o de las fuerzas de seguridad que constituyen organizaciones delictivas contra la población, le seguridad laboral depende de los propios trabajadores organizados para enfrentar un aspecto más de la lucha de clases que cada vez se vuelve más cruenta, dada la urgencia de los negocios monopolistas que atentan contra la integridad del trabajador.
La seguridad laboral es un problema político. No se resuelve desde lo gremial solamente, sino que requiere de la unidad de los trabajadores por encima de los gremios, porque debemos combatir una política común de las empresas y el Estado a su servicio. Es necesario impulsar la lucha por la seguridad laboral en el marco de la lucha por las condiciones de trabajo y mejores salarios porque todos estos problemas obedecen al mismo recorte de costos que las empresas hacen para abaratar la producción y ganar más. Esta es una lucha de unidad desde las propias empresas hacia los parques industriales o cordones fabriles y con el pueblo todo.

Aluar: El ajuste no pasa en esta empresa ni en otros empleos

“Aluar informa que en horas de la tarde, se ha programado efectuar una práctica de extinción de incendios en el predio de la planta de Aluar, sector Semielaborados 2, frente a su Parque Industrial.”
Decía el comunicado oficial de la empresa para enmascarar y desinformar a la comunidad el contundente paro que comenzaba a desarrollarse por el conflicto más duro del año en la gigantesca planta productora de aluminio en Puerto Madryn, Chubut. 
Todo se inició cuando 200 trabajadores del sector de semielaborados decidieron parar y bloquear uno de los accesos a la planta frente al intento de la empresa de ajustar sus salarios con el quite de un ítem conquistado hace 10 años.
Rápidamente el paro se extendió al conjunto de los 2000 trabajadores de la empresa extendiendo los reclamos a la regularización de adicionales en otros sectores, el reconocimiento de tareas riesgosas y mejoras en el servicio médico obligando al sindicato (Unión Obrera Metalúrgica) a ponerse a la cabeza. No sólo se defendió lo que se tenía sino que, a la ofensiva, los obreros ganaron otras conquistas. Como quien dice, a la empresa le salió el tiro por la culata. La iniciativa con la que intentaban avanzar se revirtió en retroceso.
Este contundente freno y rechazo al intento de ajuste salarial se suma a los realizados por los petroleros jerárquicos días pasados en la empresa Chevron, recientemente llegada, por el incumplimiento de los convenios laborales y a esas luchas debemos sumarle el contundente triunfo de los docentes después de 75 días de paros y bloqueos a las petroleras.
Tal como venimos diciendo, la debilidad de la burguesía tiene su expresión opuesta en la fuerza de la clase obrera y los trabajadores que avanzan con la firme actitud irradiada desde sus bases.

¿Qué hay de fondo en la guerra entre narcos en Argentina?

Siempre afirmamos que vivimos una etapa del capitalismo que salta de crisis en crisis donde le explotan en cadena miles de contradicciones que le generan nuevas y de insalvable resolución, que los coloca en una maraña de dificultades que todo lo que se propongan en el terreno político lejos está de resolverles algo, sino por el contrario, les generan más y complejas dificultades que, sumado a lo injusto que es este sistema, al chocar frontalmente con la oposición y tenaz lucha de nuestra clase obrera y el pueblo, tendrá ésta una resultante difícil de predecir en cómo se expresen los grandes fenómenos; pero lo que sí es claro es que el sistema entró en una etapa terminal, en una pendiente extremadamente pronunciada, hacia el abismo que materialmente no les permitirá volver hacia atrás la rueda de la Historia.
Esto explica en cierta medida el por qué cada día aparecen noticias, definiciones, declaraciones, o decisiones (en su mayoría ambiguas) que no nos quitan del asombro a todos los argentinos.
Miles de ejemplos tenemos que se hacen innumerables y extremadamente difíciles de enunciarlos, dado que se suceden minuto a minuto, máxime cuando nuestro país no está por fuera del concierto de las políticas globales que emanan de las casas matrices de la oligarquía financiera que se encuentran en la cima del mundo.
Pero el problema medular y estratégico que tienen es cómo prolongar en el tiempo su dominación, cómo alargar su agonía, pues nada es eterno como nos quieren hacer creer, por más poderío económico que posean (es más, la humanidad tiene 10.000 años de Historia y el futuro narrará que el sistema capitalista fue el más cruento de todos, pero a su vez el más efímero). Por ello el gran problema que se les presenta es político: cómo hacer? Nada les cierra sin guerras y represión, pero para ello deben engañar, convencer, a buena parte de la población…y no pueden. He aquí su talón de Aquiles. Y la dibujan de una forma o de otra, y se quedan mirando su patética figura en el espejo.
Pero vamos a ir al punto más reciente de sus pretendidas maniobras, que si se creían que iba a darles resultados, comienza a morir antes de nacer.
Los monopolios en Argentina, producto de la lucha de nuestro pueblo, se vieron obligados a retroceder blandiendo banderas como la de los derechos humanos en relación a las políticas del terrorismo de Estado, viéndose políticamente obligados a dejar por el piso la columna vertebral del Estado burgués, que son sus fuerzas militares de todo orden y que son el instrumento encargado de sacar a relucir cuando sienten que está en riesgo la pérdida del poder. Tan desprestigiadas están las Fuerzas Armadas y demás instrumentos policíacos que políticamente se encuentran paralizados en querer remontar un “prestigio” de un aparato militar que los mismos monopolios sienten que como instrumento contrarrevolucionario sólo les queda inventar y atizar mafias paramilitares, o la de máxima, futuras intervenciones extranjeras. Ambas, políticamente más inviables aún que las desprestigiadas y maltrechas fuerzas armadas y policiales.
Pero hoy nos encontramos en una etapa en que intentan, en forma torpe y desesperada, experimentar en nuestro país experiencias similares de las guerras inter narcotráfico, como en Colombia y México, pretendiendo sembrar el crimen y el terror en el pueblo. Se montan sobre el negocio de la droga que cada vez se generaliza y se asienta en el país de la mano de grandes monopolios. Entonces se atreven a ensayos que son de conocimiento público, como por ejemplo, el recrudecimiento de la guerra de bandas narcotraficantes en Rosario. Y así, unos y otros formulan sus declaraciones, como ser las vertidas por el Vicesecretario de la Comisión de Seguridad Interior, Miguel Bazze, que ante el pronunciamiento de la curia pronosticó:”Se avanzará inexorablemente en la cartelización y en el dominio absoluto de territorios por parte de distintos grupos en cada región, utilizando la violencia y el crimen. Se convertirán de hecho en la autoridad”. Tal es el imaginario de este señor que se olvidó de agregar que eso es producto del negocio de monopolios, sobre el que se asienta la intencionalidad de aplacar la lucha de las masas, pues ya son parte del narcotráfico los políticos, los jueces, la policía, y que, por si fuera poco, la remataron sacando la “Ley Antiterrorista y contra el narcotráfico”, bandera impulsada por Bush en su momento, pero que acá solamente hasta ahora se utilizó para criminalizar la protesta social.
Pero señores, se equivocan y mal. Primero porque a nuestro pueblo no lo amedrenta la corrupción, y sabe muy bien dónde, cuándo y cómo tiene que golpear. Segundo, las experiencias de bandas armadas con “soldaditos” están acotadas a determinados ghettos que son algunas contadas villas y barras bravas amparados por las reales superestructuras locales del narcotráfico que son las comisarías, políticos, jueces, etc. Que claramente están identificados por toda la población como verdaderos nidos de ratas con todo el guiño de lo más concentrado del poder, pero que no pasa una semana o un mes que en algún lugar del país alguna pueblada los pulveriza con la lucha ante un hecho de gatillo fácil o similar.
Pero el padre de la criatura son los monopolios que le han dado carta blanca al ingreso de las materias primas para la fabricación, e intentar así que se constituyan los carteles, y más allá del negocio, pretender impulsar estos instrumentos. Esta es la debilidad de este sistema: tienen el poder pero se ven obligados a recurrir a estas maniobras para ver cómo pergeñan las fuerzas de la contrarrevolución. Estas son sus políticas que tienen el alcance del vuelo de una gallina, pues la lucha de clases no se da de manera igual en países y culturas diferentes. Estos ilusos quieren importar mecánicamente prácticas que nada tienen que ver con nuestro país, lo cual habla de lo perdidos políticamente que se encuentran los enemigos del pueblo.