Tras cartón, el gobierno nacional
expresó en voz de Capitanich que se deben ejecutar las negociaciones
paritarias una vez al año, como viene sucediendo en los últimos diez
años. Intentó responder así a lo que se hace sentir en muchos lugares de
trabajo donde frente a la inflación, el reclamo salarial es permanente,
porque se sabe del brutal ajuste al que nos están sometiendo.
Todas las maniobras y las declaraciones
que se hacen en la superestructura política mediante sindicalistas,
políticos, medios de información, son parte de las pretensiones de la burguesía de encorsetar la lucha dentro de los despachos de las instituciones burguesas, llámense empresa, sindicatos o gobierno.
Ellos se sacan los ojos a la hora de los
negocios pero cuando se trata de atacar a la clase obrera y el pueblo
no hacen más que ir todos con el mismo discurso de la crisis económica, ocultando que la verdadera crisis es política porque no pueden resolver el ajuste de un solo mazazo porque el pueblo no se los permite.
Por otro lado, lo que se expresa en la
clase obrera, es la bronca y la firme decisión de salir a luchar por
recuperar lo que mediante la voraz devaluación la burguesía nos
arrebató. Sabemos que nunca habrá un salario digno para el trabajador en
este sistema capitalista pero la lucha salarial hoy por hoy es cada vez más política,
porque muestra la crudeza del Estado de los monopolios y a quién
representa este Estado, y le permite a la clase obrera organizarse y
golpear a la oligarquía financiera donde más le duele: las ganancias. En
esta lucha por las conquistas, las ideas revolucionarias empujan hacía
adelante, porque se contraponen a las concepciones y a las políticas del
Estado Burgués e impulsan al Hombre a luchar y construir un futuro
digno.
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