Durante la caminata, el pueblo español
ha salido a las calles en cada pueblo por el que pasaban los mineros,
con muestras de solidaridad de todo tipo y con una consigna que crece:
La lucha minera es la lucha de todos.
La llegada de anoche a Madrid fue la
ratificación de esta consigna; los trabajadores de la sanidad, de la
educación, los afectados por las hipotecas impagables que están
perdiendo sus casas todos los días, jubilados han acompañado a los
mineros en su entrada a la capital española con una consigna clara:
“Madrid obrero saluda a los mineros”.
Y, fundamentalmente, para mostrar en las
calles la unidad entre las reivindicaciones mineras y las del resto del
conjunto de los trabajadores y pueblo español, unidad que viene
creciendo y aumenta la capacidad de enfrentamiento contra las medidas
que intentan hacer pagar la crisis capitalista a los de abajo.
Y también será la ratificación de que
las burguesías en el mundo van en una dirección en la que,
inevitablemente, encuentran la decisión y la firmeza de las luchas de
los pueblos. Este proceso está abierto en el mundo y apunta a seguir
consolidándose, lo que abre épocas de agitación social y política donde
el tema de la revolución gana cada día más terreno para las masas
desposeídas.
El grito de los mineros españoles, “Si
esto no se arregla, guerra, guerra, guerra” es un grito de lucha que
abarca todo el planeta y los pueblos, cada día que pasa, lo hacen
efectivo.
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