sábado, 1 de marzo de 2014

La burguesía temerosa ante un nuevo frente de tormenta: la lucha salarial

La tremenda escalada de precios implementada por la burguesía monopólica en los últimos dos meses, sumada a la sistemática inflación que padecemos mes a mes en este último año, que fue incluso mayor que en los años anteriores, ha golpeado el salario a un punto que resulta intolerable. Así lo perciben y padecen las amplias mayorías de la clase obrera y el pueblo, que ya repudia masivamente las políticas del actual gobierno y cuanto político o sindicalista (oficialista u opositor) salga a hablar; que, por otro lado, se expresan temerosos y dubitativos ante el rumbo que puedan tomar los acontecimientos a raíz de los reclamos salariales en puerta de parte de la clase obrera y demás asalariados.
La burguesía expresa, a todas luces, un alto grado de improvisación, y sin ninguna capacidad de maniobra política seria, ensayando intenciones, como la del gobernador Scioli de pretender involucrar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narco tráfico, léase: preparar las condiciones para que los milicos actúen en contra del pueblo. Esta fantochada y otras cosas por el estilo, como el de discutir paritarias de docentes en enero como planteara Massa y que resultara un rotundo fracaso; y no menos ridícula la intencionalidad de discutir paritarias cada tres meses, o pergeñar un piso salarial en algún sector con el fin de ponerle techo a las aspiraciones de las masas. A esto deberíamos agregar la paralización política que expresa el gobierno y la demostración de los empresarios sindicales de ver de qué manera le hacen los deberes a los monopolios. Porque el objetivo es único e inequívoco: el de obtener más ganancias a costa de la súper explotación donde uno de los mecanismos es producir con salarios cada vez más bajos.
El problema central, ahora, no sólo radica en ello, sino que políticamente no tienen la fuerza ni el recambio ni el control político, y menos aún, soluciones para ofrecer. Por lo tanto, recurren a la mentira de siempre: las cuentas no dan, la desestabilización, la “paz” del hambre, etc.
Por otro lado, los medios masivos de incomunicación y desinformación, tanto los que cacarean contra el gobierno como los que los sostienen, también son parte de las políticas de los monopolios y hacen su tarea presentando figuras como presidenciables a verdaderos impresentables como Macri, Massa  o Cobos y no les da para mucho mas; o caen rayos del cielo, la “nueva forma de morir” en Argentina (cuando las estadísticas señalan que más de medio centenar de personas mueren por año por este  fenómeno sobre todo sectores pobres del campo en las zonas del norte).
Este es el marco político en que se encuentra la burguesía monopólica en Argentina, cercados por el desprecio de nuestro pueblo y que día a día sube un peldaño en rechazo a esta situación, y la tormenta que se avecina le dará, sin dudas, una vuelta de tuerca que tensará aún más la lucha de clases en nuestro país.
Por ello, hoy más que nunca toma plena vigencia la constitución de organizaciones de base en las fábricas organizadas sector por sector, empresa por empresa, buscando la unidad y coordinación con las industrias de la zona y región, abriendo los conflictos a todos los sectores y al resto del pueblo, incorporando las familias a la lucha, que debe ser tenaz y sin tregua, amplia y masiva, e independiente de todas las reglas, normas y leyes de este sistema decadente y putrefacto; donde sean desplazados de una vez por todas, los sindicatos traidores y timoratos (que cuando se ven acorralados por la presión plantean una marchita o un parito de 24 o 48 hs). Están dadas todas las condiciones para afrontar las luchas con una calidad superior hasta ahora, donde las huelgas son huelgas, es decir, se paran las actividades hasta que se consigue los que se reclama, acompañadas de la movilización permanente, tomando los establecimientos, desestabilizándoles sus mecanismos de dominación. Así se ganaron y se ganan las grandes luchas. Esa es la historia de nuestra clase obrera.
Hay un terreno fértil para que desde la autoconvocatoria comience a expresarse ese nuevo movimiento obrero que viene amasando la lucha, en la mayoría de los casos desde la clandestinidad en las empresas, con triunfos y derrotas, con despidos políticos, pero también con luchas ganadas que sumadas a las miles de manifestaciones que todos los sectores del pueblo vienen dando cada día por los más variados reclamos, para que les volvamos a poner un nuevo freno con una nueva calidad a tanta injusticia, al tiempo que así se abrirá aún más la brecha que le dé una salida política revolucionaria al capitalismo donde nuestra clase obrera y el pueblo puedan contundentemente cuestionarles el poder y encaminar la lucha por la libertad.

El Llamamiento 17 de Agosto sigue avanzando


En el camino de la construcción del movimiento 17 de agosto, en la búsqueda de una alternativa política y revolucionaria, más la imprescindible tarea de avanzar en el terreno de la unidad política entre quienes aspiran en la lucha a un futuro digno para la clase obrera y el pueblo, se constituyó el llamamiento 17 de agosto de la zona sur de Buenos Aires, tras un primer encuentro en donde participaron compañeros de diferentes organizaciones y movimientos en lucha. En el encuentro se redactó un comunicado para su difusión:
 Se realizó en la Zona Sur del conurbano bonaerense una reunión del Llamamiento 17 de Agosto. Participaron en ella compañeros y compañeras de distintos distritos de la zona (Lomas de Zamora, Avellaneda, Alte. Brown, Pte. Perón, A. Korn, Quilmes, Berazategui). Fuimos 20 hombres y mujeres, algunos/as integrantes de distintas organizaciones políticas y sociales dispuestos a construir una alternativa política revolucionaria de masas. Uno de los objetivos es desarrollar en forma unitaria acciones de todo tipo que pongan en debate el planteo de la necesaria perspectiva de Poder Revolucionario. Hemos debatido como importante ser parte de la amplia campaña por la Absolución de los trabajadores petroleros de Las Heras (Santa Cruz) condenados a cadena perpetua. Sobre este punto planteamos la necesidad de impulsar y desarrollar medidas de acciones directas que instalen y extiendan, con los métodos de la clase trabajadora, la absolución y amnistía de todos los luchadores obreros y populares condenados en la Argentina.
 Además acordamos en esta reunió, preparar nuestra participación para el próximo Encuentro Nacional del Llamamiento, a realizarse en el mes de marzo en la Pcia. de Chaco. Para esto quedamos en realizar diversas actividades de finanzas conjuntas como una peña, y a su vez realizar, junto con las actividades de agitación y propaganda del Llamamiento, otras actividades para recaudar fondos en los distintos lugares de trabajo, estudio, en cada barrio, localidad y/o plaza de la zona en que estemos. Para las acciones de propaganda la idea es llevar distintas propuestas de volantes.   
La próxima reunión del Llamamiento en Zona Sur es el martes 21/01 a las 6 de la tarde en el local de Ate Sur ubicado en Lomas de Zamora, Boedo 120A su vez, para el día sábado 25/01 nos juntamos todo el Llamamiento regional de Buenos Aires para hacer un balance de toda la regional de cara al viaje para el Chaco. Allí quedamos en llevar un número aproximado de compañeros que viajarían al Chaco de la zona sur.   
 Para participar y sumarse a las próximas reuniones o participar del Encuentro Nacional del Llamamiento comunicarse vía mail: llamamiento17de Agosto@hotmail.com o el Facebook: Llamamiento 17 de agosto.

Argentina: Más socialización para producir riqueza, más concentración de quienes se llevan lo sustancioso de lo producido.


Una mercancía producida en nuestro país requiere de un alto grado de socialización de la producción. Cada vez más la gran industria, sometida a la globalización en el sistema capitalista, exige más y más competencia, más rotación de productos en la “góndola”; día a día la burguesía está obligada a socializar la producción y producir ataduras desde allí a la clase productora, es decir el obrero. Ese camino objetivo de unidad de la sociedad humana para producir una mercancía y distribuirla se choca frontalmente cuando se trata de ver quién se lleva la frutilla del postre. Lo curioso del proceso es que cuanto más socialización para producir riqueza, más concentración de quienes se llevan lo sustancioso de lo producido.
¿Qué han hecho los sucesivos gobiernos para entorpecer esa unidad objetiva para producir y seguir en el camino nauseabundo de acumulación de riquezas individuales?
En todo caso ¿Qué es lo que no han hecho? De todo.
Nos intentan dividir desde el mismísimo puesto de trabajo con nuestros compañeros, crean categorías, ”jefaturas” por centavos de diferencias, que si te “doy horas extras o te las saco”, en fin,  infinitos recursos para dividir por arriba lo que está atado para producir.
Ese esquema que se da en el puesto de trabajo se retrasmite  al plano nacional, nuestro país es un país capitalista y el orden impuesto a toda la sociedad es el orden industrial, desde el Estado capitalista se tiende a facilitar con el parlamento la justicia y las fuerzas represivas asegurar que esa socialización que se va imponiendo por abajo no perturbe la dominación de la clase burguesa para llenar sus arcas en negocios espurios basados en la explotación y opresión de las mayorías.
En los últimos años  la unidad objetiva que se necesita para producir y todo lo que de ello depende comienza a expresarse con la necesidad de unirse políticamente gracias a la incesante lucha que se da en todos los rincones del país. Estos procesos que dan como resultado nuevas y nuevas camadas de luchadores bien pegados a las bases sienten la necesidad de romper los cercos que el poder impuso en muchas décadas, se comienza a sentir la necesidad de unirse…pero en ese camino que se intenta y con razones suficientes, aún prima la desconfianza en un eslabón fundamental para unir fuerzas. Por abajo, bien por abajo es decir en el lugar concreto de la lucha la unidad es palpable, no se podrían dar luchas como las que se están dando sin ese avance. Pero cuando se trata de unirse en otro escalón, aquel que está fuera de “mi” terreno todo es más dificultoso. La burguesía alentó esa desconfianza por décadas y eso es lo que hay que quebrar. Para lograrlo y desde la disposición de lucha que hay en el pueblo el papel de esos nuevos luchadores es impulsar la unidad con objetivos claros de reivindicaciones políticas y económicas, proceso que tienen que impulsarse desde lo más profundo del pueblo hacia instancias que unifiquen el esfuerzo unitario.
Es una unidad que se da desde la vida concreta y objetiva apedreada por la burguesía para dividirnos en cuestiones secundarias y evitar la necesaria aparición de una alternativa política que de respuesta desde la plena movilización  a los grandes problemas de nuestra sociedad.
Desde este pequeño aporte hacemos un constante llamado  a esas decenas de miles de revolucionarios, de luchadores populares, a las verdaderas expresiones del pueblo a encontrarnos en los caminos del enfrentamiento al sistema. No se trata de uniones y de aspiraciones electoralistas, de ganar uno o dos diputados para servir de contención a la lucha, se trata de seguir vertebrando la unidad política revolucionaria desde las entrañas de nuestro pueblo movilizado y sediento de una vida digna.

“Llamamiento 17 de agosto” herramienta revolucionaria para el pueblo

La crisis política es abrumadora y la situación económica es asfixiante. La descomposición y la incapacidad de la superestructura en nuestro país ya la anuncian en grandes encabezados los propios diarios burgueses como el “Financial Times” o “el Wall Street Jornal”,  incluso advirtiendo “la incapacidad de las élites” de gobernar como corresponde que, según ellos, es sostener el orden del sistema de explotación en condiciones de durabilidad.
Estas aseveraciones expresan el grado de crisis en la que está sumergido el sistema pues incluso apelan a cambios bruscos de gobiernos, etc.… -de ser necesarios- para que este “caos” no se transforme en un cambio de sistema.  Como se afirman en algunos artículos de El Cronista u otros medios que se hacen eco de su propia crisis de clase, el reconocimiento de su incapacidad no es en realidad una actitud de sinceramiento frente a las necesidades sociales sino, una seria advertencia de las condiciones de lucha y del hartazgo que anida en los trabajadores y el pueblo y las serias consecuencias que tiene para su dominación. Es una apelación a que la burguesía haga lo que no está en condiciones de hacer.
La especulación política y económica dominan plenamente y las fracciones de la oligarquía en disputa, como también sus representantes en el Estado, están muy lejos de poder resolver la situación, es decir de retrotraer el estado de cosas a situaciones menos vulnerables para sus intereses, de escapar de este caos en el que están sumergidos.
Esta situación es una premisa objetiva de las condiciones materiales del capitalismo en nuestro país. Pero que no se han dado por la incapacidad intrínseca de los gobernantes como quieren hacernos creer, sino por la aguda lucha de clases que se desenvuelve a lo largo y ancho de nuestra geografía y que constituye indudablemente su premisa fundamental.
Frente a estas condiciones el problema de la lucha revolucionaria, del proyecto revolucionario, de la más amplia unidad revolucionaria de la clase obrera y el pueblo pasan a ser transcendentales, pasan a ser definitorios.
En un marco de amplias movilizaciones como las que coronaron el año pasado y como las que comenzaron el presente año, con un amplio cuestionamiento al propio Estado burgués y sus instituciones, en un  marco de desarrollo de la autoconvocatoria y la democracia directa, de las formas de lucha más avanzadas que cimentan la unidad por abajo y que expresan la decisión política de encontrar la salida, el camino de la solución definitiva a nuestros problemas, en una situación de hartazgo generalizado como el actual, la propuesta de unidad política revolucionaria como el “llamamiento 17 de agosto” se constituye indudablemente en la expresión que concita la expectativa de cambios para los más amplios sectores de trabajadores y el pueblo.
El llamamiento debe recorrer de norte a sur y de este a oeste las calles, los barrios, los centros fabriles, en internet, en los medios locales, en los medios regionales y nacionales. Nadie debe desconocer que el llamamiento existe y que es una herramienta revolucionaria de unidad, nadie debe desconocer que desde el seno del pueblo se está constituyendo la unidad  de organizaciones revolucionarias y sociales surgida como una expresión política que plantea que la revolución es obra de los pueblos y que este pueblo esta pariendo su revolución a partir de su propia experiencia, de su propia lucha de su unidad de hecho.
Allí donde la unidad se está tejiendo producto de la lucha por la luz, por la contaminación, por los salarios, por la salud, por las condiciones de vida digna, allí debe estar el llamamiento. El llamamiento debe ser la expresión política de confrontación abierta contra el enemigo explotador y sometedor de nuestro pueblo. Para los cambios revolucionarios a los que aspiramos y los que necesitamos para vivir dignamente.

La historia a favor de los pueblos alienta la aparición de una unidad política de masas en nuestro país

En la línea de lo que publicáramos el lunes 13 de enero sobre los sucesos en Francia, el proletariado y el pueblo de distintas latitudes del planeta siguen dando que hablar.
En Sudáfrica, la Asociación de Trabajadores Mineros y de la Construcción (ATMC) en la ciudad de Rustenburg, provincia de North West, planean una huelga general en demanda de mejores salarios y en exigencia de mejores condiciones de trabajo relacionadas con seguridad y el sistema de contratación.
En Melilla, enclave español ubicado al norte de África, el amañado reparto de empleo público para tareas de jardinería, limpieza, etc. provocó la chispa. Cuando se publicaron las listas y se comprobaron que los puestos eran otorgados “a dedo”, se produjo la reacción que derivó rápidamente en enfrentamientos en una serie de barrios, como la Cañada de Hidún.
En Burgos, España, en el barrio obrero Gamonal, una pueblada estalló el 10 de enero la que duró dos días, con duros enfrentamientos, decenas de detenidos y también heridos. Allí, el pueblo salió a la calle a rechazar obras públicas por un monto de 8 millones de euros, absolutamente innecesarias y solamente planificadas para beneficio de las constructoras y los políticos gobernantes. Luego de varias manifestaciones, el día 10 200 vecinos comenzaron la protesta, cortaron la avenida y cuando quisieron ser desalojados por las fuerzas represivas se produjo el levantamiento de prácticamente toda la ciudad.
En Hamburgo, Alemania, toda un área de la ciudad de más de 80.000 habitantes se encuentra en estado de sitio, luego de graves enfrentamientos entre la policía y la población, que manifestaba contra el cierre de un centro cultural.
Las masas en el mundo continúan provocando alzamientos y rebeliones que son las que impiden la recomposición, aunque sea momentánea, de la crisis capitalista. La burguesía encuentra la reacción de los pueblos, acude a la represión, y echa más leña al fuego de la rebeldía. Las luchas por los salarios, las condiciones de trabajo, contra los recortes de los derechos adquiridos, el rechazo a las instituciones putrefactas al servicio de la oligarquía financiera internacional, son el común denominador de estas movilizaciones.
La lucha de clases a nivel mundial adquiere un carácter ascendente para la clase obrera y el pueblo que contagia también a nuestro proceso. Las fuerzas revolucionarias contamos con la Historia a nuestro favor, por lo que la instalación y aparición de una propuesta de disputa del poder político se hace cada día más necesaria y urgente, para dotar a nuestro pueblo de esa herramienta y así aportar también en el rico proceso de lucha mundial que está en marcha.

Un único camino realizable


El espejismo de ir transformando el sistema capitalista en un sistema social más justo que conduzca a la tan ansiada sociedad igualitaria, es la base del discurso de muchos de los gobiernos que regentean los Estados Latinoamericanos incluido el kirchnerismo y otros sectores políticos “progresistas”.
El camino que nos proponen es inverso al que conducen las inevitables leyes de la sociedad capitalista.  Se trata de una utopía irrealizable que no sólo se despega de la realidad concreta sino que, además, va a contrapelo de la fuerza de la historia. ¡Es imposible volver la historia atrás! El monopolio no se combate volviendo a la forma de producción basada en la propiedad individual regida por la competencia atomizada de una enorme cantidad de burgueses pequeños.
El monopolio se supera resolviendo la contradicción que le dio origen: una socializada y extendida forma de producción con una apropiación individual de lo producido por parte de los dueños del capital con el solo objetivo de reproducir más capital.  Y para resolver esa contradicción, el paso a dar consiste en la expropiación de los monopolios para hacer social el beneficio de lo producido socialmente y orientar la producción a las necesidades y aspiraciones que tenemos como pueblo.
Y este es el único camino para lograrlo pues es el más sencillo y materialmente posible. La otra forma es utópica pues sólo sería posible destruyendo todas las fuerzas productivas existentes (grandes fábricas, enormes empresas, medios de transporte gigantes, en suma los grandes medios de producción que se ponen en movimiento solo en forma social y no individual) para dividirlas y fraccionarlas en capitales pequeños. Pero para hacer eso primero se debería expropiar a todos los monopolios. Siguiendo con el planteo, sería el equivalente a lanzar sobre el mundo centenares de bombas atómicas. Y lo más absurdo de todo es que esa tarea debería ser realizada por los propios dueños de los monopolios en el poder (¡?).
Y estos señores que nos “proponen” este camino son los que lanzan acusaciones de aventureros, irresponsables o utópicos a los revolucionarios. Este camino es irrealizable y ellos lo saben. Sus mentiras son tan estridentes que resultan ensordecedoras.
Es por ello que nuestra propuesta revolucionaria es sensata y está basada en la profundización de las contradicciones de las clases opuestas y de todas las contradicciones que genera la sociedad capitalista. Habiendo lucha de clases, cuando un bando se debilita, el otro se beneficia. Es por eso que apostamos a la profundización de la crisis estructural de la burguesía y de su Estado. El debilitamiento de la burguesía es fortalecimiento relativo de la clase obrera y el pueblo. Cuanto peor estén ellos, mejor estaremos nosotros.  
Debilitar a la burguesía, profundizar su crisis política y la crisis estructural del sistema, tornarles ingobernable esta sociedad, unir las fuerzas populares hacia esos objetivos, foguear las fuerzas en la lucha por las conquistas cotidianas de lo que necesitamos para vivir (lucha salarial, por la vivienda, por aumentos en las jubilaciones, salud, seguridad, educación, etc.) y no perder de vista que tenemos que conquistar el poder, ir creando las herramientas políticas de masas nacional y locales para disputarles el poder en cada espacio y terreno. Ése es nuestro camino que como pueblo deberemos transitar y, aunque se nos presente dificultoso, es el único posible y realizable que tenemos. Todo lo demás es pura utopía delirante.

Francia: Los trabajadores de Goodyear tomaron la planta y dos ejecutivos de la empresa como rehenes


El martes último los trabajadores de Goodyear en Amiens, en el norte de Francia, tomaron la planta y mantuvieron como rehenes, por 30 horas, a dos ejecutivos de la empresa, agudizando la crisis política de la burguesía y su gobierno -el “socialista” Hollande-; recalentando la atmósfera explosiva en ese país dominado por las luchas obreras, la rebelión fiscal, las protestas de los maestros, los trabajadores por cuenta propia y comerciantes.
Los  acontecimientos de la semana pasada son el corolario de una larga lucha que han llevado los trabajadores en los últimos 5 años.
Todo empezó en el 2007, cuando el gigante Goodyear pretendió reestructurar la planta de Amiens, especializada en neumáticos  de vehículos de trasporte y maquinaria agrícola. Desde entonces viene proponiendo sistemáticamente, con el argumento de la crisis, aumento de las horas de trabajo en la planta a cambio de “garantías de empleo”, “retiros voluntarios” y se han encontrado con una tenaz y muy eficaz resistencia, tirando por tierra cada una de las propuestas.
El jueves 2 de enero la empresa Goodyear anunció el cierre por completo de la planta y el despido de la totalidad de los trabajadores. Los trabajadores respondieron con la toma de la planta y la retención del gerente de producción y el director de recursos humanos. Método utilizado también por los trabajadores de Caterpillar, 3M y Sony en los últimos años.
“Hemos agotado todos los recursos y medios legales, por lo que ahora estamos cambiando de rumbo.” Dijo un vocero de los obreros. Y en verdad lo lograron, pues sacaron el conflicto de la mera lucha reivindicativa a la arena política, que junto al conflicto de los trabajadores de la fabricante de acero Arcelor Mittal por el cierre de un alto horno y despidos, son la piedra política en el zapato de la burguesía para continuar con los ajustes.
Sabedora, por décadas de experiencia, que estos dos conflictos políticos generados por el proletariado  pueden ser los verdaderos detonantes de la bomba social, y sintiéndose acorralados retroceden en todas sus líneas en sus aspiraciones de mayor explotación y opresión a los trabajadores y el pueblo Franceses.