domingo, 13 de octubre de 2013
¡Que el tren llegue al Parque Industrial de Pilar !
Tigre: frente a los desalojos, organización popular
Ante la política de arrasar con todo lo que se encuentre delante
de los negocios inmobiliarios, al representante de los monopolios,
señor Sergio Massa, se le alza una enorme barrera de resistencia,
organización popular y nueva política. Son muchos los casos como el de
Punta Querandí que resiste a los planes del ambicioso proyecto Venice o
el de las protestas que últimamente se dieron de parte de los vecinos en
Dique Lujan por el emprendimiento urbanístico San Felipe. No
casualmente ambos proyectos llevan la firma del mismo monopolio EIDECO
de fuertes vínculos con Massa y compañía. En esta nota nos vamos a
detener en otro caso con idénticas características y que nos está
movilizando a muchos desde lo humano, provocando conjunción de
aspiraciones entre los vecinos y pueblo en general. Se trata de diez
familias que hace aproximadamente 29 años comenzaron a construir su
sueño y levantaron ladrillo por ladrillo cada metro de sus hogares con
el esfuerzo con que lo hace cualquier trabajador: Alargando el día
después de la jornada de trabajo, los días de fin de semana etc,etc. Un
mal día, hace tres años, estas familias se levantaron con la noticia de
que había una persona que se reclamaba “dueño” de esas tierras. Hay que
aclarar que estos hogares están a solo 4 cuadras del Nordelta uno de los
emprendimientos mas caros de la Argentina lo que los hace tan
apetecible para estos buitres. Rápidamente toda la institucionalidad
burguesa funcionó a pleno y ya tienen un fallo judicial que no solo
ordena el desalojo sino que tiene la arrogancia de decir que estas
familias deben dejar sus casas con mobiliario y todo en parte de pago
“por los perjuicios ocasionados”. El abogado de este supuesto “dueño”
forma parte del staff municipal. Paralelamente y contradiciendo estas
acciones de la clase enemiga se encuentra funcionando la asamblea de los
barrios de Tigre y aledaños en donde se forja cotidianamente la unidad
popular y se va arraigando la experiencia de la democracia directa en
búsqueda de soluciones reales. El último viernes fue una lucha de 24
horas en que se puso a prueba el poder de este verdadero germen de
comité de base abierto a todo el pueblo y al que acuden variadas
experiencias de lucha. A eso de las 9 de la mañana ya se había cortado
la calle principal del palacio municipal, corte que duró hasta caída la
tarde, y a la nochecita nos juntamos en asamblea para la participación
de vecinos de otros barrios y debatir los pasos a seguir incluso con
gente de Escobar y Pilar. A todo esto fue notorio como la organización
popular y de igual a igual le torció el brazo a las insistentes
posiciones del populismo y el reformismo de izquierda que se presentaron
a buscar votos y/o a intentar copar la situación. Nada de eso ocurrió,
las decisiones las tomamos los vecinos y decidimos tensar fuerzas en
esta lucha en la que son los monopolios o nosotros pueblo los que van a
triunfar. Hicimos una nueva asamblea ayer sábado en la que se decidió
continuar difundiendo estos hechos y seguir con las manifestaciones y
cortes. Como conclusión que sacamos de estos hechos es que poco a poco
se va forjando la unidad y está naciendo ese ejército político de masas
sin respetar ninguna barrera territorial burguesa. Esto que tanto
necesitamos para dar la pelea por el poder en todos los frentes de la
vida está mostrando por ahora una punta, pero debajo hay un iceberg que
es toda la voluntad de millones de argentinos que hoy ya saben lo que no
quieren y que para volcar esa fuerza invencible necesitan ver que
existe una alternativa de vida, el proyecto revolucionario.
Cuando la insistencia de la lucha del pueblo exige un paso Revolucionario
Decenas de miles de destacamentos del
pueblo, han dado una continuidad en años a ésta situación, y la propia
experiencia va mostrando que se conquista, mientras el signo ascendente de la protesta no se detiene.
Los revolucionarios hemos hecho muchos
esfuerzos por estar a esa altura de los acontecimientos, unas veces se
ha respondido a la exigencia y otras veces hemos estado detrás de ellas.
Lo que sí es innegable el batallar que se ha dado en torno a la lucha
concreta. Sin embargo aún hay ciertas limitaciones políticas que
entorpecen en el proceso revolucionario ya instalado.
En el marco general de una etapa que se caracteriza “en
que los de abajo ya no quieren vivir como hasta ahora y los de arriba
ya no pueden gobernar como quisieran agravándose cada vez más las
condiciones de vida de las mayorías explotadas y oprimidas”, aún
los revolucionarios nos encontramos en una etapa embrionaria en la
instalación del proyecto que sacuda definitivamente al poder de los
monopolios y a su Estado. Aún no se ha podido quebrar la iniciativa
permanente de la clase dominante, aunque ellas son de corto plazo y
limitadas por la extrema desconfianza de nuestro pueblo.
En este largo proceso de acumulación de
fuerzas en el pueblo se hace imperioso introducir cambios políticos
urgentes que permitan ayudar a entrar en una vía más directa a la
revolución. ¿Qué debate estamos proponiendo?
En realidad el eje central pasa por pasar de la lucha en general a la lucha por el poder.
La lucha por el poder en esta etapa la queremos circunscribir al cuestionamiento al poder. Es decir de cómo pasar de la lucha que se viene entablando a precisar el cuestionamiento al poder, implicará cambios profundos en nuestra manera de ver las cosas.
El signo impuesto de la lucha de clases
es no retroceder y conquistar por parte del pueblo y por parte de la
burguesía monopolista es persistir en los grandes negocios impuestos en
el Capitalismo afectando la vida del Hombre y la naturaleza.
Pensamos que la época que se está
transitando irá más allá de este proceso, es decir entendemos que para
quebrar esta situación planteada a favor de la revolución la lucha tiene
que comenzar a cuestionar el poder allí en donde se encuentre.
¿Qué queremos decir con esto? A
modo de ejemplo, ya no es suficiente plantearse la lucha por las
condiciones de trabajo en un hecho puntual y aisladamente respondiendo a
ellas en el marco que nos propone la empresa; se trata ahora de que en
esa empresa tomemos la decisión de bajar el ritmo de producción,
ya no se trata de dar respuesta a ellos sino que ellos deban dar
respuestas a la clase. Condicionarlos desde una posición de fuerza.
El problema es que para cuestionar el
poder en concreto se necesitan las fuerzas organizadas, ya no es
suficiente organizarse para responder “ahora”, hay que organizarse para
tomar la iniciativa y sostenerse. Entonces aparece con toda su
intensidad la necesidad de avanzar en las fuerzas concretas para la
revolución, las fuerzas capaces de tomar esas iniciativas en esta etapa.
Para organizar esas fuerzas hay que promover inmediatamente las
metodologías revolucionarias que son la Democracia Directa y la Autoconvocatoria, y desplegar dentro de esa empresa la fuerza sostén de la iniciativa.
Para bajar el ritmo de producción
(seguimos con el ejemplo) se hace necesario preparar esas fuerzas no
sólo en el plano organizativo, sino y fundamentalmente político;
organizar las fuerzas para ese objetivo implicará abrir un período de
deliberación en cada rincón del establecimiento del porqué ahora
comenzar a imponer nosotros por sobre la empresa, detrás o simultáneo
con ello las fuerzas materiales de masas para llevar el enfrentamiento a
buen puerto.
Entramos en una etapa en donde el principal signo es la conquista política del reclamo como parte del cuestionamiento al poder.
El cuestionamiento al poder en un
reclamo o exigencia implicará romper los “muros” que nos impuso el poder
burgués, y desde ese cuestionamiento, que es bajar el ritmo de producción,
entender que ese objetivo podrá sostenerse con un proceso unitario que
nazca desde lo más cercano al establecimiento y en vistas a involucrar a
otras fuerzas del pueblo, como ser otras empresas, barrios, escuelas
etc.
Es en este sentido que hay que ir organizando el comité de base, dentro y fuera de los establecimientos,
comités que en definitiva se irán transformando en las verdaderas
Instituciones del pueblo, en vistas al nuevo poder del nuevo Estado
Revolucionario.
Tucumán: Alperovich ordena torturar a detenidos
A continuación una pequeña crónica de los hechos que nos muestra el odio de la burguesía a nuestro pueblo y el reverdecer de las históricas luchas del pueblo Tucumano.
“El desalojo del predio de la fábrica de pirotecnia Pacifico, comenzó el jueves 26 a las 6 de la mañana y no a las 7:30 como publicaron los medios de prensa. Empezaron por el sector que está más cerca de de la ruta. Por lo que cuenta la gente fue cuando estaban dormidos, Con mucha rapidez se los llevaban a la rastra hasta afuera para que no se enteren todos los ocupantes del predio, Por esa razón las familias que estaba en la parte de atrás pudo resistir mas el desalojo. Los vecinos no tenían nada armado para enfrentar el desalojo, es más, estaban a la espera de la promesa de tierras que la hija del gobernador Alperovich les había hecho, por medio de su agrupación política El Ateneo de la Militancia, les prometieron como promesa de campaña; y como en las PASO el gobernador no consiguió la cantidad de votos que esperaba, en represalia, dio marcha atrás con entrega de los terrenos. Una vez que la policía desalojó el predio continuó la persecución por las calles del lugar. Los vecinos después comenzaron a organizarse y con chapas de cinc atadas con cables hicieron escudos para poder avanzar hasta el predio. La gente que tiene almacén o kiosco les daban de tomar y comer porque ya llevaba varias horas el enfrentamiento. Todo terminó en el predio a eso de las 13 hs. Un helicóptero estaba siguiendo todo desde el aire; vio que se juntaban y avanzaban los vecinos y ordenaron llegarles por detrás (esto escucharon los vecinos por la radio de uno de los oficiales), por lo que se produjo un desbande. Los que viven cerca del predio dejaron pasar a la gente a sus casa para protegerlos de la policía, lo que hizo que estos entraran en forma violenta a todas las casas de la zona, pegaban a todos los que encontraban, a los que detenían los dividían en dos grupo: uno de mujeres y hombres, y otro de niños; a estos los llevaron detrás de una tapia donde está el predio y se los golpeaba en las manos por tirar piedras, Después fueron llevados a distintas comisarias hasta la 1 de la madrugada que fue entregado a sus padres el último chico. A los mayores también se los llevaron a distintas comisarias donde siguieron golpeándolos y hasta el 1/10 por lo menos seguían las torturas a los detenidos. Se los acusa de tenencia de armas de guerra, de fabricación casera de molotov, de resistencia a la autoridad, etc. Los familiares no pueden comunicarse ni hacerles llegar nada. Muchos de los 16 detenidos están sin abogados. Ahora se están organizando con las otras tomas de tierras”.
YPF-CHEVRON, YPF-DOW CHEMICAL… y van
Dow “está presente” en la Argentina
desde hace 56 años, emplea a 3.700 personas y en 2012 facturó 2.100
millones de dólares. Se dedica a la fabricación de insumos para 18
sectores industriales, incluyendo alimentación, automotriz, higiene y
cuidado personal, electrodomésticos, agroindustria, construcción y
envases, entre otros.
YPF cederá el 50% de su participación a la petroquímica para el desarrollo del yacimiento. El
“acuerdo” contempla “fusionar”120 millones de dólares que pondrá Dow
Argentina y 68 millones de dólares que provendrán de YPF Nac and Pop.
Estiman que en el pico de producción, el área podría aportar más de 3 millones de metros cúbicos por día.
Quien fue directo a los bifes fue Jorge La Roza, presidente de la filial local de Dow, quien señaló que “Argentina
cuenta con una de las reservas de shale gas más grandes del mundo. A
través de su participación con YPF para la explotación de estas
reservas, Dow amplía su presencia y su aporte al desarrollo económico e
industrial del país” (sic)
Lo que pinta de cuerpo entero cómo
funcionan los negocios en la etapa actual del capitalismo se resume en
la explicación de la propia empresa: “La compañía no es una
productora de energía, sino que está centrada en la producción de
insumos químicos y derivados industriales, pero tiene que resolver
problemas de disponibilidad de energía para poder asegurar su actividad
industrial”. Aunque parezca increíble es real…
En tal sentido, no puede obviarse que junto a YPF y Petrobras, Dow es uno de los accionistas de Compañía Mega, creada para fraccionar gas que suministra materias primas al Complejo Petroquímico en Bahía Blanca, donde produce diversos insumos industriales esenciales para todo el país.
Bajo el chamuyo de “el inició de la recuperación de reservas gasíferas”, continúan con el saqueo de nuestros recursos, abriendo a los monopolios múltiples negocios.
El acuerdo YPF-DOW, al igual que el de
YPF-CHEVRON, es un nuevo ejemplo que Está muy claro –como ya lo hemos
señalado en incansables oportunidades- que tanto las estatizaciones como
las privatizaciones en el Capitalismo Monopolista de Estado, son dos caras de una misma moneda. Debido a que el Estado es dirigido por los monopolios
y por lo tanto quienes van a seguir tomando las decisiones sobre las
empresas administradas por el Estado, van a seguir siendo los
monopolios, en su propio beneficio.
Se llenan la boca hablando de “soberanía popular”, mientras cocinan jugosos negocios a espaldas del pueblo, profundizado el saqueo y la entrega a los monopolios, de la explotación de la tierra y el subsuelo.
Estados Unidos: ¿parálisis presupuestaria o manifestación de una crisis irreversible?
El debate que se está dando en el seno
del poder estadounidense está enmarcado en peleas por arriba que, hoy
más que nunca, están condicionadas por las peleas por abajo. Las
manifestaciones y huelgas se han disparado en los últimos dos años, en
el marco de la caída abrupta y sostenida del nivel de vida de la
población norteamericana. Se calculan ya más de 50 millones de personas viviendo bajo el nivel de pobreza;
un alto porcentaje de trabajadores ganan un salario que no les permite,
siquiera, poder viajar a sus ocupaciones laborares durante todo el mes;
la pérdida de puestos laborales es sostenida, solamente ocultada por el
maquillaje de las estadísticas, lo que empuja permanentemente a la
marginalidad a los desocupados del sistema.
Por si hiciera falta una prueba
contundente del mal humor social del pueblo norteamericano, todas las
encuestas realizadas arrojaron como resultado que más del 70% de la población se oponía a una intervención militar en Siria, fenómeno que no se producía desde la guerra de Vietnam.
Este escenario exacerba las
contradicciones y disputas interburguesas que durante décadas se
resolvían “pacíficamente”, es decir pactando entre buitres cómo
continuar la carroña. Además, la crisis planetaria del sistema continúa a
vivita y coleando, cada vez más profunda e irreversible, en la que
ningún país (incluido Estados Unidos) acierta solución alguna, por lo
que los coletazos salpican las barbas mismas de los países imperialistas
“centrales” y provocan crisis políticas como la que hoy se pone de
manifiesto en la parálisis presupuestaria norteamericana.
Tal como lo venimos manifestando en cada oportunidad que se presenta, los
pueblos del mundo se alzan contra lo efectos y las causas de la crisis
capitalista y representan el principal escollo para cualquier plan
explotador y expoliador que el capital quiera llevar adelante.
El pueblo norteamericano no es la excepción y pone en jaque a la
burguesía monopolista de ese país.
martes, 1 de octubre de 2013
Lucha por el poder, lucha contra el Estado
La existencia de la sociedad capitalista
va a contramano del proceso histórico y, su sostenimiento, es lo que
ahoga la posibilidad de desarrollo del ser humano. Lo cual ocurre en
nuestro país, que forma parte del mundo dominado por la burguesía.
El ser humano es colectivo y nunca individual.
La identidad humana no se encuentra fuera de la sociedad y por lo tanto
el ser individual es dependiente del ser social. Eso se comprueba
diariamente en cada acto que ejecutamos.
La producción de alimentos, vestidos,
viviendas, caminos, redes eléctricas, hidráulicas, gasíferas, medios de
locomoción, escuelas, hospitales y centros sanitarios, y cuantos bienes
en general existen, se realizan en forma social.
Todos los días, millones de personas
contribuyen en forma cooperativa a la fabricación de esos bienes. Ningún
medio de producción de donde salen confeccionados los mencionados
bienes puede ser puesto en funcionamiento por individuo aislado.
Sin embargo la sociedad capitalista toma
al individuo aislado como prioritario por sobre el ser humano que es
social por naturaleza y por virtud del desarrollo histórico de la fuerza
productiva que ha alcanzado su mayor nivel en esta sociedad y que,
contradictoriamente, al no poder avanzar hacia otra forma de
organización social superadora, se constituye en traba de dicho
desarrollo.
Esta contradicción insalvable es la que
genera las tensiones sociales porque a la hora del goce de lo producido,
en vez de que el producto vuelva socialmente a manos de quienes lo
produjeron socialmente, va a parar a manos individuales de quienes no lo produjeron (la clase burguesa propietaria de los medios de producción).
Esta clase minoritaria dispone también
de la distribución de los productos según su propia necesidad basada en
la acumulación capitalista de dichos bienes (es decir, con el único
objetivo de obtener más ganancias), dispone además del intercambio de
dichos productos por otros (también para obtener ganancias) y, por
último, rige el consumo de los mismos, reservándose la mayor parte de lo
producido para volver a producir y acumular capital a costa del consumo
de las mayorías populares que fueron quienes produjeron anualmente la
masa gigante de productos, por ejemplo: 1.000.000 de automóviles,
alimentos para 400 millones de habitantes, 60 millones de cabezas de
ganado, y así podríamos seguir dando ejemplos de enormes volúmenes de
productos. Altos niveles de producción que, orientados a cubrir las
necesidades y aspiraciones del pueblo satisfarían, sin excepción de
individuo alguno y sobrarían para generar una reserva a fin de ir
desarrollando mejores condiciones futuras en una espiral ascendente de
cuyo crecimiento nos beneficiaríamos todos.
Las leyes objetivas de este sistema de
producción basado en el capital, han generado una serie de
contradicciones sociales insoportables en donde las clases antagónicas
(proletarios y burgueses) colisionan, se enfrentan y miden fuerzas en forma cotidiana.
Al tiempo que la burguesía pretende
apropiarse de más trabajo acumulado, el proletariado pretende apropiarse
de una parte mayor de la escasa porción que la burguesía le otorga como
salario en la distribución del producto social y que, por orden de la
legislación aprobada por parlamentarios y decretos gubernamentales, no
puede ampliar.
Las instituciones del Estado protegen esa relación social injusta
y ante el afloramiento del antagonismo, está presta a actuar en forma
represiva para sostener el orden capitalista de la sociedad. La justicia
se fundamenta en el individuo aislado por sobre el sujeto social (la
humanidad), pretendiendo dar la idea de que ésta depende del hombre y no
que el hombre depende de la humanidad. La educación emanada del sistema
reproduce el ideario burgués, y así todas las esferas en las que el
Estado rige el funcionamiento de la sociedad responden a la imagen y
semejanza de la burguesía y más precisamente de la burguesía
monopolista.
Los crímenes sociales que son los que a
diario ejecuta la burguesía con sus funcionarios estatales, provocando
miles de muertes por causas evitables, enfermedades, miseria, despojos y
robos de bienes y a la dignidad popular, quedan impunes, hasta que el conflicto social les impone algún castigo.
Toda la fraseología de igualdad,
democracia, justicia social, y libertad sucumben frente a la lucha y el
enfrentamiento entre los antagonismos de clase, en donde las
instituciones y fuerzas de seguridad se ponen al servicio de la clase
social propietaria. Entonces, la igualdad, la democracia, la justicia y
la libertad, sólo la gozan los burgueses, y más precisamente, los
burgueses más poderosos, es decir, los monopolistas.
El resto de la sociedad argentina queda sometida a los designios de los capitalistas.
En conclusión, el poder de la burguesía
se instrumenta a través del Estado que legaliza, sostiene y reproduce el
poder burgués, que va a contrapelo del desarrollo histórico y el
progreso humano. Todo el aparato estatal responde a los intereses
económicos, políticos y sociales de la burguesía monopolista, porque fue
armado durante años para ese fin.
Bajo este principio, toda idea basada en
la participación del pueblo en la política del sistema, la ampliación o
profundización de la democracia, el reclamo por la presencia del Estado
para que regule las relaciones sociales, la estatización de resortes
económicos, la controversia famosa de estatal o privado, no sólo es
falsa y anodina sino que encubre el problema central y desvía el eje de
la lucha contra el poder burgués. El clamor sobre la presencia del
Estado o el reclamo por el Estado ausente, es el pedido de un salvavidas
de plomo.
Cuando el Estado interviene, lo
hace para bloquear, ahogar o reprimir las luchas del pueblo contra el
poder de la burguesía y nunca para resolver los problemas sociales,
salvo cuando la lucha del pueblo lo determina de otra manera.
Sólo la lucha contra el poder burgués,
el enfrentamiento al intento de imposición de sus políticas para
continuar con este estado de cosas, la organización para avanzar hacia
una mejor vida por parte del pueblo, son la única herramienta efectiva
para alcanzar mejores condiciones de vida, porciones de justicia, mejor
distribución de la riqueza, conquistas políticas y sociales, etc., en el
período que le queda de vida a este sistema capitalista que resiste a
su eliminación.
Las luchas de masas que vienen
incrementándose a diario, se hacen contra la voluntad que la burguesía
trata de instrumentar con su gobierno de turno valiéndose del aparato
estatal. Desde hace años estas luchas han ido socavando el poder burgués
y minuto a minuto lo debilitan más y más. Las masas en lucha han
iniciado un camino independiente del poder burgués, autoconvocado, y con
el ejercicio de la democracia directa. De tal manera que ayuda a ver
con más claridad no solamente los sectores en pugna sino que va dejando en descubierto el instrumento que usa la burguesía para sostener su dominación: el Estado.
Es por eso que la lucha por la
revolución, por el poder, sólo puede concebirse como lucha por la
destrucción del Estado capitalista, como paso previo a la construcción
de la nueva sociedad.
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