Se ha generado un contexto político, en donde el régimen de los monopolios no puede gobernar en función de los intereses de la burguesía monopolista, lo que continúa agudizado su crisis política.
El aterrador paso atrás en los aumentos de las tarifas de servicios y trasportes, en manos del “mal humor” y la protesta generalizada, la catástrofe ferroviaria de la estación Once en la ciudad de Buenos Aires; el ya cadavérico 18% pretendido como techo para las paritarias del actual año (en manos de los trabajadores que han generalizado sus luchas por salario); el freno y replanteo de cómo lograr el consenso político para sus 336 proyectos de explotación minera a cielo abierto que afectan a 12 provincias en forma directa en manos de todo el pueblo encabezado por las poblaciones directamente afectadas; la imposibilidad de aplicar el ajuste al mejor estilo de los 90 en las provincias y municipios, son las principales ejemplos de que el pueblo y los trabajadores no les permiteimos hacer lo que quieren.
La resultante de la lucha de las clases a nivel nacional es la imposibilidad política de implementar los planes de explotación, opresión y saqueo que demanda la actual crisis política y económica a nivel global de la oligarquía financiera para salvar al capitalismo.
No dejarlos gobernar, no dejarlos hacer lo que quieren es el objetivo político inmediato, al cual hay que aportar desde la lucha cotidiana por las reivindicaciones y en torno a ésta, construir la unidad y la organización que aporten al proyecto político revolucionario en marcha.
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