Este “detalle” pasó desapercibido en la
entrevista, haciéndose eco en “la indignación” que se genera por el
corte de la avenida, el ruidoso reclamo y “el perjuicio” que se genera a
los usuarios… Ese fue el retoño con que se intentó cubrir el frondoso bosque de corrupción y desidia empresarial en absoluta connivencia con el Estado.
Sólo hace falta agarrar una calculadora y
multiplicar $70.000 por la cantidad de unidades que MONSA no saca a la
calle o sea 60… Esto es igual a: $ 4.200.000 (cuatro palos doscientos
mil pesos)… Maestro… ¿cuánto es la multa? 11 lucas… Con estos números,
MONSA y cualquier empresa que aplique la misma modalidad, tiene espalda para aguantar no una, cinco, diez o más denuncias de las que tengan ganas de hacerles.
Esto es lisa y llanamente un
robo a los millones de trabajadores que hoy viajan en las peores
condiciones de humillación a las que se pueda someter a un ser humano
mientras estos delincuentes se llenan los bolsillos.
Párrafo aparte merece la represión a la
manifestación de los compañeros, a quienes les expresamos nuestra total
solidaridad. No nos equivocamos en nada cuando decimos que este Estado es el Estado de los Monopolios.
No falta agregar ni un punto y coma más a hecho tan claro que
representa la estafa millonaria de la que este monopolio del transporte
es beneficiario, mientras que tres fuerzas represivas –Policía Federal
(que no tiene “jurisdicción” en provincia), Policía provincial y
Gendarmería- cerraron filas para reprimir a los trabajadores, que encabezaron un justo reclamo, mientras los empresarios se cagan de risa disfrutando de los billetes de los subsidios.
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